es la denominación del sistema político predominante
en la Europa occidental de los siglos centrales de la Edad Media (entre
los siglos IX al XV, aunque no hay acuerdo entre los historiadores sobre
su comienzo y su duración, y ésta varía según la región), y en la
Europa Oriental durante la Edad Moderna, caracterizado por la
descentralización del poder político; al basarse en la difusión del
poder desde la cúspide (donde en teoría se encontraban el emperador o
los reyes) hacia la base donde el poder local se ejercía de forma
efectiva con gran autonomía o independencia por una aristocracia,
llamada nobleza, cuyos títulos derivaban de gobernadores de Imperio
carolingio (duques, marqueses, condes) o tenían otro origen (barones,
caballeros, etc.).
El feudalismo se puede entender también como consecuencia de la ruptura
de todas las estructuras de poder antiguo tras la caída del Imperio Romano.
El poder estatal se fragmenta y es asumido por los grandes propietarios
de tierras, los señores. Cada señor se convierten en juez,
administrador, cobrador de impuestos y líder militar de la comarca que
controla. Este poder de los señores feudales recibía el nombre de ban.
Los campesinos ofrecían sus servicios en trabajo (corveas) o pagaban un
impuesto o tributo al señor feudal a cambio de protección.